Mientras el actor Gael García Bernal presentaba su más reciente proyecto, las cámaras captaron algo fuera de guión: el canino, completamente relajado, tomando una siesta frente al acceso principal como si fuera un invitado VIP. "Lo vi acostado ahí, tan tranquilo, mientras todos corrían de un lado a otro. Fue como si él entendiera que el cine también es para disfrutarlo sin prisas", relató una asistente.
Lo que siguió fue un fenómeno espontáneo:
Mientras las discusiones sobre cine seguían en los pasillos, Maclovio demostró que a veces las mejores historias no necesitan guión. Su naturalidad y desparpajo frente a las cámaras dejaron claro que, en Morelia, hasta los espectadores de cuatro patas pueden robarse el show.