Kennedy Jr. revoluciona la salud pública en Estados Unidos con 'MAHA'

En el centro de la escena se encuentra Robert F. Kennedy Jr., Secretario de Salud, quien, con su particular estilo, impulsa una agenda bautizada como “Hagamos a Estados Unidos saludable de nuevo” (MAHA). Esta iniciativa, heredera del famoso lema "Make America Great Again", se centra en la alimentación y la salud, pero con un enfoque que desafía las convenciones.
La activista Vani Hari, conocida como la “Food Babe”, describe una de las reuniones como “un sueño hecho realidad”, reflejo de la influencia que Kennedy está cosechando entre ciertos grupos de activistas y influencers. Esta reunión, bautizada por Kennedy mismo como "Mamás MAHA", reunió a mujeres influyentes comprometidas con su visión.
La estrategia de Kennedy, sin embargo, no está exenta de críticas. Su historial, marcado por posiciones controvertidas sobre vacunas y la promoción de medicina alternativa, lo convierten en una figura profundamente polarizadora. Incluso sus acciones más aplaudidas, como el enfoque en la alimentación saludable y la lucha contra la obesidad, son vistas con recelo por algunos sectores.
Las repercusiones de sus acciones se extienden a diversos ámbitos. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), por ejemplo, añadieron información sobre la vitamina A en su sitio web luego de que Kennedy la promoviera como tratamiento contra el sarampión, generando desconcierto entre los expertos en salud pública. De igual manera, una cadena de comida rápida anunció haber "kennedyzado" sus papas fritas, cambiando el aceite vegetal por sebo de res, a pesar de las alertas de la comunidad médica.
El impacto de la “kennedyización” se extiende a la industria de la fórmula para bebés, sometida a escrutinio tras la escasez de 2022. Los fabricantes, sin embargo, parecen dispuestos a colaborar. Kennedy mismo se dirigió al sector alimentario a través de un mensaje de video en redes sociales con una contundente frase: “Entienden que hay un nuevo sheriff en la ciudad.”
La oposición no se limita al sector privado. El senador Charles Grassley, del estado de Iowa, expresó su preocupación por las políticas de Kennedy respecto a los subsidios gubernamentales a la agricultura. La Dra. Marion Nestle, profesora emérita de nutrición, se mostró escéptica ante las promesas de Kennedy, cuestionando la verdadera magnitud de su impacto.
Expertos como el Dr. Walter Willett de la Escuela de Salud Pública de Harvard, aunque coinciden en algunos puntos con Kennedy, expresan su preocupación por los ataques a la ciencia y la investigación en salud pública. Otros expertos, como el Dr. William Schaffner, cuestionan directamente la veracidad de algunas de las afirmaciones de Kennedy, como las relacionadas con la duración de la inmunidad de las vacunas.
La respuesta al brote de sarampión en Texas también refleja la compleja situación. Se reporta que Kennedy ha preferido informes escritos de los CDC a sesiones informativas directas con especialistas en enfermedades infecciosas. Las declaraciones contradictorias de Kennedy, según funcionarios de salud de Texas, han generado confusión entre la población. Sin embargo, algunos aliados de Kennedy celebran los pequeños avances, como la mención a la vitamina A por parte de los CDC.
Mientras tanto, Kennedy sigue forjando alianzas y recibe asesoramiento de figuras como el Dr. Jeffrey Klausner, quien colabora en la selección de nuevos miembros para el comité asesor sobre vacunas de los CDC. La opacidad en la comunicación de Kennedy, similar a la de Trump, alimenta aún más la controversia.
En resumen, la llegada de Robert F. Kennedy Jr. al Departamento de Salud está redefiniendo el panorama de la salud pública en Estados Unidos. Su influencia, aunque incierta, ya ha generado cambios importantes en diversos sectores, dejando un camino por recorrer con una gran cantidad de incógnitas por delante.