Donald Trump desata una guerra arancelaria global

El epicentro de esta situación es Donald Trump, quien, a través de una orden ejecutiva, ha implementado un esquema de aranceles recíprocos. Su justificación se centra en corregir lo que él considera "décadas de desbalances comerciales injustos" contra Estados Unidos. La estrategia, según sus propias palabras, consiste en responder de forma individualizada a cada país, imponiendo aranceles que reflejen, o incluso superen, las tasas que esos países aplican a las importaciones estadounidenses.
China, por ejemplo, se enfrenta a un arancel del 34% en respuesta a lo que Trump describe como un 67% impuesto por el gigante asiático. La Unión Europea, otro actor clave, recibe una tasa del 20%, en respuesta al 39% que, según Trump, aplica la UE a las importaciones de Estados Unidos Otros países con aranceles sustancialmente altos también enfrentan contramedidas similares. Veamos algunos ejemplos:
Sin embargo, hay una serie de países que, según la Casa Blanca, solo recibirán el arancel mínimo del 10%. Entre ellos se encuentran México y Canadá, gracias a la excepción establecida por el T-MEC (Tratado México, Estados Unidos, Canadá).
La ausencia de México y Canadá en la lista de países con aranceles significativos es una de las sorpresas más notorias de este anuncio. Resulta curioso observar cómo la implementación de esta política arancelaria ha dejado fuera a dos países con los que Estados Unidos mantiene una estrecha relación comercial bajo el marco del T-MEC.