IA: ¿Semana laboral de 2 días? El futuro del trabajo en debate

Recientemente, Bill Gates, en una entrevista en The Tonight Show con Jimmy Fallon, planteó una idea que ha generado un debate global: la posibilidad de una semana laboral de solo dos días. Esta no es una propuesta descabellada para el cofundador de Microsoft, sino una proyección basada en el potencial transformador de la inteligencia artificial (IA).
Gates no habla de una simple automatización de tareas. Su visión va más allá. Señala que la IA podría asumir gran parte del trabajo operativo y repetitivo, liberando a los humanos para enfocarse en actividades estratégicas y creativas. Áreas como la medicina y la salud mental, donde la escasez de profesionales es un problema crítico, podrían verse revolucionadas. “La era que apenas estamos comenzando se caracteriza por la escasez de inteligencia…con la IA en la próxima década, eso se volverá gratuito”, afirmó Gates.
Esta transición, sin embargo, no implica la desaparición del empleo humano. Más bien, se trata de una redistribución masiva de funciones. Habrá una mayor demanda de profesionales especializados en la supervisión, la toma de decisiones estratégicas y la gestión de procesos automatizados. Pero, ¿cómo afectaría esto a la vida cotidiana? ¿Estaríamos preparados para un cambio tan radical?
La idea de una semana laboral reducida no es nueva. Experimentos en diferentes países han mostrado resultados positivos, con mejoras en el bienestar, la productividad y la salud mental de los empleados. Gates imagina un escenario donde la IA libera tiempo y recursos, permitiendo que las personas se dediquen a proyectos personales, el desarrollo intelectual y actividades creativas. Sin embargo, no se puede ignorar la otra cara de la moneda.
Sam Altman, CEO de OpenAI, ofrece una perspectiva más contundente. Para él, “los empleos definitivamente desaparecerán”, sin dejar lugar a la especulación. Su preocupación se centra en la necesidad de nuevos modelos económicos que mitiguen el impacto de la automatización masiva, proponiendo la renta básica universal como una posible solución. Altman advierte que si la riqueza generada por la IA se concentra en pocas manos, la desigualdad se profundizará.
La discusión sobre el futuro del trabajo en la era de la IA es compleja y multifacética. Mientras que la visión de Gates se centra en la adaptación y la redistribución del trabajo, la de Altman enfatiza la necesidad de una transformación económica profunda y una protección social para las personas afectadas por la automatización. El debate apenas comienza.