Preocupación por la gripe aviar: despidos gubernamentales y riesgos de nuevas variantes

Más allá de los precios de los huevos, que tras meses de inflación comenzaron a bajar, la realidad es más compleja. El foco se centra en la migración de aves silvestres, que alcanza su punto álgido entre mayo y junio, periodo en el cual se espera un aumento significativo en la propagación del virus. Este movimiento migratorio, uno de los principales vectores de transmisión, podría reavivar los contagios en animales y, lo que preocupa aún más, en humanos.
El problema se agrava por una decisión gubernamental que ha generado controversia. Más de 10,000 empleados del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) fueron despedidos, entre ellos al menos 140 del Centro de Medicina Veterinaria de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). "Ya no vamos a tener los mismos ojos sobre este virus", afirma Meghan Davis, exveterinaria y profesora asociada de la Universidad Johns Hopkins, reflejando la preocupación generalizada por la reducción de la vigilancia epidemiológica.
Entre los cesados se encuentran funcionarios clave en la respuesta a la gripe aviar. Se menciona específicamente la pérdida del jefe médico de la FDA, encargado de coordinar las estrategias para frenar la propagación del virus, así como personal que identificó el vínculo entre casos de gripe aviar en gatos y la alimentación con productos crudos para mascotas, lo que llevó a la retirada de alimentos contaminados del mercado. La FDA también ha suspendido esfuerzos cruciales para mejorar los sistemas de prueba de productos alimenticios, incluyendo un proyecto para detectar el virus en productos animales.
El impacto va más allá de la reducción de personal. La situación plantea interrogantes sobre la capacidad de respuesta ante posibles brotes. En los últimos meses, el virus ya ha afectado a más de 168 millones de aves domésticas y ha comenzado a saltar a otras especies, incluyendo humanos. Se han detectado casos en zorros, mapaches, osos, ratones, focas, delfines y más de 120 gatos domésticos. Esta expansión entre especies aumenta la probabilidad de mutaciones y la aparición de cepas más transmisibles.
La aparición de la cepa H7N9 en una granja avícola comercial de Misisipi (su primera aparición en este tipo de instalaciones desde 2017) y una variante vinculada con infecciones humanas graves en vacas estadounidenses, encendieron las alarmas. “Eso es lo que nos preocupa: ¿es esto algo nuevo?”, cuestiona Stacey Schultz-Cherry, investigadora del Hospital de Investigación Infantil St. Jude, destacando el rol de las aves migratorias como potenciales portadoras de nuevas cepas desde Sudamérica.
Desde 2022 se han confirmado 70 casos de gripe aviar en humanos en Estados Unidos, con una muerte. Si bien el riesgo general para la población sigue siendo bajo, la falta de vigilancia activa y la reducción de personal especializado podrían comprometer la capacidad de respuesta ante una eventual crisis sanitaria mayor. El gobierno federal anunció un plan de 1.000 millones de dólares para combatir el virus y reducir el precio de los huevos, pero la preocupación por la capacidad de respuesta ante nuevas variantes persiste.
La FDA y el HHS argumentan que los despidos se limitaron a personal administrativo para mejorar la eficiencia, pero la realidad es que la preparación ante futuros brotes se ve severamente comprometida. La disminución de la capacidad operativa, la falta de una estrategia integral y la preocupación por la aparición de nuevas variantes, pintan un panorama complejo para la primavera estadounidense.