EE.UU. despliega destructores y 4,500 marinos cerca de Venezuela

Pero lo que realmente ha encendido los ánimos es lo que viene: tres buques de asalto anfibio con más de 4,000 infantes de marina llegarán la próxima semana, según confirmó a la prensa un funcionario de defensa bajo condición de anonimato.
El gobierno de Estados Unidos insiste en que se trata de una operación contra el narcotráfico. "Nuestro objetivo es interrumpir las redes de cárteles que operan en la región", declaró el almirante Daryl Caudle desde Virginia. Sin embargo, en Caracas las palabras suenan a ecos de un tambor de guerra. Nicolás Maduro no ha perdido tiempo: llamó a sus simpatizantes a alistarse en milicias voluntarias, aunque las imágenes de centros de reclutamiento semivacíos circulan profusamente en redes.
El régimen de Maduro ha encontrado en esta crisis un nuevo enemigo unificador. Durante su programa televisivo semanal, el mandatario aseguró que "el 90% de los venezolanos rechaza las amenazas imperialistas", aunque no presentó encuestas que respalden dicha cifra. Más revelador fue su cambio de narrativa: ya no habla de "comunistas versus imperialistas", sino de "soberanía contra el narcoterrorismo".
En Nueva York, el embajador Samuel Moncada llevó el caso ante la ONU, acusando a Washington de violar el derecho internacional. Pero los documentos filtrados sugieren que el verdadero temor del chavismo podría estar en otro lado: según reportes de inteligencia, al menos 12 oficiales de alto rango han sostenido reuniones clandestinas con diplomáticos estadounidenses en terceros países durante el último mes.
Las redes sociales hierven con teorías. Desde cuentas oficialistas circulan memes que muestran a Trump vestido como un conquistador español, mientras la oposición comparte imágenes satelitales de los buques con la leyenda "La hora cero se acerca". La realidad, como suele ocurrir, probablemente esté en algún punto intermedio: ni invasión inminente ni simple ejercicio rutinario.
Lo único claro es que el tablero geopolítico del Caribe acaba de volverse más complejo. Mientras el fentanilo sigue cruzando fronteras y los generales venezolanos calculan riesgos, miles de familias revisan sus pasaportes por si acaso. No por nada el refrán popular dice que "cuando los elefantes pelean, la hierba sufre".