"Estamos ante una transformación acelerada que amenaza la identidad comercial de la zona", advierte el informe presentado este jueves. Los datos son contundentes: los negocios chinos ya representan el 20% del total en algunas áreas, concentrándose especialmente en calles como Peña y Peña, Manuel Doblado y Bolivia.
El problema va más allá de la competencia comercial. La investigación documentó:
- Edificios históricos convertidos en bodegas sin adecuaciones
- Plazas comerciales operando sin permisos, como el caso de Izazaga 89
- Riesgos estructurales por mercancía almacenada en espacios no diseñados para ello
- Descargas nocturnas con tráileres que alteran la dinámica vecinal
Los efectos se sienten en números concretos:
caídas de hasta 60% en ventas para negocios tradicionales de vestidos de novia, muebles y artesanías. Pero también en lo intangible: la
Canaco alerta sobre un proceso de
gentrificación comercial que está modificando el tejido social de la zona.
Detrás de los mostradores, el organismo detectó patrones preocupantes:
- Uso presunto de organizaciones indígenas como fachada para comercio extranjero
- Productos de dudosa procedencia y calidad
- Posible evasión de aranceles en mercancías importadas
Frente a este escenario, las propuestas buscan equilibrar la balanza: desde revisiones de uso de suelo hasta campañas que promuevan el valor del
comercio local. El reto no es menor: proteger la esencia del primer cuadro de la ciudad sin cerrar las puertas al dinamismo comercial que siempre lo ha caracterizado.
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