Cowboys enfrentan a Eagles sin Micah Parsons en debut de temporada

Ahora, bajo el mando del nuevo entrenador en jefe Brian Schottenheimer, los Cowboys buscan redefinir su identidad.
"Miré directamente al cañón del arma y dije: ‘Oye, quiero ganar un Super Bowl’", declaró Schottenheimer, quien hereda un equipo con aspiraciones de título pese a los cambios drásticos. El entrenador, hijo del legendario Marty Schottenheimer, no parece intimidarse por el reto. Su prioridad es reconstruir una defensa que perdió a su líder, pero que ahora suma experiencia con la llegada del tackle defensivo Kenny Clark.
Clark, un veterano de nueve temporadas, arribó a Dallas con una misión clara: fortalecer una línea defensiva que fue vulnerable contra el juego terrestre la temporada pasada. "Me dijo [Jerry Jones] que este canje no se iba a hacer a menos que yo estuviera en él", reveló el jugador, quien fue recibido con los brazos abiertos por la franquicia. Aunque reconoce la presión de reemplazar a una figura como Parsons, su enfoque es simple: "Mi preocupación es venir aquí, jugar fútbol americano, ser el mejor tackle defensivo que pueda".
Mientras Clark se adapta a su nuevo equipo, los jóvenes jugadores también procesan la partida de quien era un referente en el vestuario. Donovan Ezeiruaku y Marshawn Kneeland, dos alas defensivas que veían en Parsons un mentor, admiten que la noticia los tomó por sorpresa. "Estamos sorprendidos, como diciendo: '¡Vaya, ése es nuestro chico!'", confesó Kneeland. Sin embargo, ambos entienden que el fútbol americano es un negocio implacable.
La franquicia apuesta a que Clark, junto con las futuras selecciones de primera ronda obtenidas en el intercambio, serán clave para mantener la competitividad. Mientras tanto, Schottenheimer deberá demostrar que su confianza no es solo discurso. El jueves por la noche, frente a los campeones del Super Bowl, los Cowboys tendrán su primera prueba de fuego.