Intercambios en la NFL: éxitos y fracasos que marcaron la liga

Hoy, con el reciente movimiento de Micah Parsons a Green Bay, resurge la pregunta: ¿qué tan rentables son estos cambios para los equipos?
El caso de Khalil Mack en 2018 sigue siendo un referente. Oakland lo envió a Chicago después de que las negociaciones por su contrato colapsaran. A cambio, los Raiders recibieron dos selecciones de primera ronda: una la usaron en Josh Jacobs, quien brilló pero luego se fue como agente libre; la otra, en Damon Arnette, un fracaso rotundo que fue cortado en su segunda temporada. Mientras, Mack logró honores All-Pro con los Bears, pero no pudo llevarlos más allá en postemporada.
Pero no todos los intercambios terminan en decepción. Dallas sabe bien de esto. En 1989, Jerry Jones hizo historia al mandar a Herschel Walker a Minnesota. Lo que parecía una despedida dolorosa se convirtió en la semilla de una dinastia: con las selecciones obtenidas, los Cowboys reclutaron a Emmitt Smith, Darren Woodson y otros pilares que ganaron tres Super Bowls. Los Vikings, por su parte, no lograron ni una victoria en playoffs con Walker.
La NFL es un negocio de riesgos. Algunos intercambios construyen dinastías; otros, dejan cicatrices. Lo único seguro es que, cuando una estrella cambia de equipo, nada vuelve a ser igual.