Revolución en Visas de Inversión EEUU: Tarjetas Doradas de Trump
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En el centro de la controversia se encuentra una propuesta del expresidente Donald Trump, quien anunció un nuevo programa de visas, bautizado como “tarjetas doradas”. Esta iniciativa, que reemplazaría el programa EB-5 vigente desde 1990, establecería un precio de admisión de 5 millones de dólares para obtener una green card, o tarjeta de residencia permanente, con un camino directo hacia la ciudadanía estadounidense.
Según declaraciones del propio Trump, la meta es atraer a “personas ricas y exitosas que gastarán mucho dinero, pagarán muchos impuestos y emplearán a mucha gente.” El secretario de Comercio durante la administración Trump, Howard Lutnick, señaló que este cambio, previsto para implementarse en un plazo de dos semanas, busca acabar con el fraude y las “tonterías” que supuestamente afectan el actual sistema EB-5.
El programa EB-5, que requiere una inversión de aproximadamente un millón de dólares y la generación de al menos 10 empleos, ha emitido alrededor de 8,000 visas en el último año, según datos del Departamento de Seguridad Nacional. Sin embargo, reportes del Servicio de Investigación del Congreso de 2021 advirtieron sobre los riesgos de fraude inherentes a este sistema, particularmente en la verificación del origen legal de los fondos.
A diferencia del programa EB-5, la propuesta de Trump no detalla requisitos específicos de creación de empleo. Se menciona la posibilidad de emitir hasta 10 millones de “tarjetas doradas” para reducir el déficit federal, una posibilidad calificada por el expresidente como “genial, tal vez fantástica.”
Un aspecto polémico es la posible participación de oligarcas rusos, muchos de ellos sancionados por Estados Unidos. Trump reconoció esta posibilidad, afirmando conocer a “algunos oligarcas rusos que son muy buenas personas.” También sugirió que grandes empresas como Apple podrían utilizar este sistema para atraer talento.
Aunque Trump afirmó que la implementación de las “tarjetas doradas” no requeriría la aprobación del Congreso, la legislación sobre ciudadanía estadounidense es de competencia exclusiva del poder legislativo. La propuesta plantea interrogantes sobre su viabilidad legal y sus implicaciones a largo plazo para la inmigración y la economía estadounidense.
La iniciativa abre un debate sobre la eficacia de las “visas doradas” como mecanismo para atraer inversión extranjera, especialmente en comparación con otros modelos implementados en más de 100 países, incluyendo Reino Unido, España, Grecia y Australia.