Sentencia a colaboradora de MS-13: 12 años y una amenaza de muerte

Su participación inicial en la emboscada y posterior asesinato de cinco adolescentes, Justin Llivicura (16), Michael López Banega (20), Jorge Tigre (18), Jefferson Villalobos (18) y Elmer Alexander Arteaga Ruiz, a manos de la MS-13, la había colocado en una situación extremadamente vulnerable. Estos jóvenes, según los investigadores, habían publicado contenido en redes sociales relacionado con pandillas, aunque no eran miembros de la MS-13, lo que los convirtió en blanco de la violenta organización.
Pero la historia de Keyli no termina ahí. Su posterior colaboración con las autoridades, testificando contra Leniz Escobar, alias "La diablita" (sentenciada en 2024 a 50 años de prisión), le ha brindado una perspectiva diferente. La fiscalía destacó la importancia de su testimonio para desentrañar este complejo caso. Gómez, quien ha estado encarcelada desde 2017, recibió una sentencia de 12 años de prisión.
Sin embargo, la libertad condicional de Keyli no significa el fin de sus problemas. El juez de circuito Joseph F. Bianco, al dictar sentencia, pronunció una frase que resuena con el peso de la amenaza latente: "Si la deportan de regreso a El Salvador, la van a matar". Esta declaración subraya la influencia omnipresente y letal de la MS-13 en El Salvador, donde la impunidad y el poder de la pandilla son aterradores. Su colaboración con las autoridades la convierte en un objetivo prioritario.
El caso de Keyli Gómez nos presenta una realidad cruda: la decisión de cooperar con la justicia puede tener consecuencias devastadoras. La amenaza de muerte que pende sobre su cabeza tras su liberación, una vez cumplida su condena, es un triste recordatorio del precio que algunos pagan por buscar justicia.