Orgullo, sabor y... tamales, familia Mariscal Rodelo

Del origen y su elaboración es incierto, perdiéndose en el tiempo pero popularizado por la tradición oral, al grado tal de ser un platillo infaltable en las mesas de las familias mexicanas

Orgullo, sabor y... tamales, familia Mariscal Rodelo
Nogales.

Del origen y su elaboración es incierto, perdiéndose en el tiempo pero popularizado por la tradición oral, al grado tal de ser un platillo infaltable en las mesas de las familias mexicanas.
Lo cierto es que el tamal, elaborado de masa de nixtamal y envuelto en hojas de elote se ha incrementado tanto su consumo como su elaboración, llegando incluso a su industrialización.
La receta ha sido pasada de padres a hijos, de generación en generación a través de la tradición oral, siendo aprovechada por unos para agregarles un plus con un sabor o presentación a gusto del consumidor.
La familia Mariscal Rodelo aprovechó las bondades de este platillo para hacerlo propio y con más de 26 años de elaborarlos, se han vuelto unos especialistas en la producción del tamal.
Provenientes del estado de Sinaloa, llegaron a esta frontera en busca de trabajo en la industria maquiladora y para completar el gasto, recurrieron a la elaboración de este platillo.
Ramiro Mariscal Rábago, el padre de la familia, plática de cómo en su momento alternó en 1990 su trabajo en una planta maquiladora, con la venta de este producto que elaboraba junta con su esposa Sonia Rodelo.
Al paso del tiempo y dada la aceptación que tuvieron con el producto, dejó la maquila para dedicase de lleno a la producción de tamales tradicionales, de elote y carne de res, hasta cumplir el capricho del cliente.
Aunado a la habilidad en el comercio, poco a poco se fueron estableciendo como una opción para los exigentes paladares, volviendo aquel producto artesanal, en un arte en su elaboración para su degustación.

De los mejores
Tanto para Ramiro Mariscal como a su esposa Sonia, es un orgullo ser llamados “tamaleros” porque son de los mejores y además, han establecido una pequeña empresa familiar que les ha permitido salir adelante.
A diario elaboran una importante cantidad de tamales, tanto de elote, de carne que con el paso del tiempo les ha permitido colocarse en el gusto de la gente de esta frontera, al grado de buscarlos.
La mejor publicidad ha sido la recomendación y los comentarios de “boca en boca y más, si está llena de un tamal”, sostiene Ramiro Mariscal, quien le ha dado escuela a sus hijos.
El esfuerzo, la dedicación y el empeño puesto en esta labor diariamente les ha redituado grandes satisfacciones, no solo por la preferencia de los comensales que buscan sus tamales, sino también por edificar una pequeña industria.
“El trabajo tenaz, constante y lo principal porque esto no se puede hacer solo”, dice Mariscal Rábago, “con la colaboración de mi esposa Sonia, quien le da el toque, el punto a la masa para tener un buen producto”.
A grado tal que han surgido nuevas opciones a las tradicionales de carne y elote, adecuándose a las exigencias de un público que busca opciones dietéticas sin dejar la esencia del tamal.
Para cumplir con los gustos de los clientes, han incursionado en la elaboración de tamales con espinacas, de elote con philadelfia, de piña ‘light’, de frijol y otras opciones que les son demandas.

De res, la preferencia
El trabajo de la familia inicia con la adquisición de los productos en el mercado local, la preparación de la masa para los tamales de res, los cuales son los preferidos por sus clientes.
Además de los de elote, la elaboración les lleva varias horas con la preparación de la masa, el cocido de la carne con chile y demás agregados como papas, zanahorias, chile y aceitunas.
Quien da el “punto” a la masa es la señora Sonia, quien es también la que da forma a los tamales de carne antes de acomodarlos en las ollas para cocinarlos durante dos horas en promedio, antes de estar listos.
El proceso para la los tamales de elotes es similar, con la diferencia que deben de desgranar los elotes, moler el grano y darle el punto, antes de colocarlos en las hojas y luego en las ollas.
Este proceso los ha llevado a perfeccionar su elaboración, haciéndolos con rapidez y para luego hacerlos llegar a las mesas de quienes buscan los tamales que se han vuelto infaltables en las mesas en estos días.

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