Fue a los 30 cuando recibió un diagnóstico que le cambió la perspectiva: autismo. Su experiencia ilustra una realidad poco conocida: el autismo puede pasar desapercibido, especialmente en mujeres adultas, muchas veces enmascarando sus rasgos característicos.
Mariana relata: "Yo pensaba que ya no podía ser autista, que si lo fuera, ya lo sabría, ¿no? Spoiler. No, lo supe a mis 30 años." Su historia destaca la necesidad de mayor conciencia sobre el diagnóstico en mujeres adultas, donde las tasas son significativamente bajas.
¿Pero cómo identificar si podrías ser autista y no lo sabes? Existen ciertas señales que pueden indicarlo. Mariana menciona diez, y una adicional que considera fundamental:
La experiencia de Mariana invita a la reflexión sobre la complejidad del diagnóstico del autismo y la importancia de la autoobservación y la búsqueda de información profesional si se identifican varias de estas señales.