Gil vs. Pujols: Tensión tras Serie del Caribe
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Pero más allá de los resultados en el campo, hay historias humanas que merecen ser contadas.
Benjamín Gil, el carismático manager de los Charros de Jalisco, se encuentra en el ojo del huracán tras un intercambio de palabras con la leyenda del béisbol, Albert Pujols. La controversia surgió después de la final de la Serie del Caribe en Mexicali, donde el equipo dominicano, liderado por Pujols en su debut como manager, derrotó a los Charros.
Gil, quien ostenta un impresionante palmarés incluyendo una Serie Mundial ganada en 2002 con los Angelinos de Los Ángeles, había comentado previamente sobre su experiencia como manager, generando una interpretación, según él, errónea por parte de la prensa.
"Mis respetos para Pujols. A lo mejor él sí se sintió mal por cómo se le dijeron las cosas y lo comprendo. Algunos miembros de la prensa son irresponsables," afirmó Gil, quien también ha dirigido a la selección mexicana de beisból a un histórico tercer lugar en el Clásico Mundial.
El conflicto, según Gil, se originó en una supuesta mala interpretación de sus palabras, desmintiendo cualquier intención de cuestionar los resultados o las reglas de la competencia. "Yo nunca quise cambiar las reglas, no las quiero cambiar. Dominicana es campeona y merece serlo. Fueron mejores que nosotros y eso no iba a cambiar en una serie de siete partidos," declaró con firmeza.
Cinco títulos de la Liga Mexicana del Pacífico y ocho temporadas en Grandes Ligas respaldan la trayectoria de Gil. Ahora, se enfoca en aclarar el malentendido con Pujols, deseando un encuentro amistoso para zanjar la situación. "Espero que cuando nos volvamos a ver nos saludemos y si me permite, nos demos un abrazo," concluyó, dejando abierta la posibilidad de una reconciliación entre dos figuras importantes del béisbol.
La historia, más allá de las declaraciones, muestra un respeto mutuo entre ambos managers, un gesto de deportividad que supera la competencia y el ruido mediático. El futuro dirá si este capítulo se cierra con un cálido abrazo o simplemente con la vuelta a la rutina del juego.