No fue un juego perfecto—Byron Buxton y Trevor Larnach le arrebataron sendos jonrones—, pero su consistencia en la zona de strike (siete ponches, cero bases por bolas) sentó las bases para una victoria contundente.
"Sabía que tenía que ser agresivo desde el primer lanzamiento", comentó Warren después del partido. "Minnesota tiene bateadores peligrosos, pero confié en mi recta y en el ajuste que hicimos entre entradas". La estrategia funcionó: el bullpen, con Luke Weaver y David Bednar, cerró sin complicaciones el 6-2 que mantiene a los Yankees en racha.
Lo que hace más relevante esta actuación es el contexto:
- Warren se convirtió en el primer abridor de Nueva York en alcanzar la séptima entrada desde el 11 de julio, cuando Carlos Rodón lo logró contra los Cachorros.
- El equipo no ganaba un primer juego de serie desde antes del receso del Juego de Estrellas, una sequía que pesaba en el vestuario.
- La ofensiva respaldó con tres cuadrangulares: Cody Bellinger (que rompió una mala racha de 12 juegos sin jonrones), Giancarlo Stanton y el emergente Ben Rice.
Con esta victoria, Nueva York suma 23 triunfos en los últimos 30 enfrentamientos contra Minnesota en temporada regular. Un dominio que, noche tras noche, se consolida con pitcheo sólido y bateos oportunos.
