"Él lo pidió, pero hemos seguido adelante. No vamos a hacer eso", sentenció el gerente general John Lynch este miércoles, cerrando la puerta a cualquier posibilidad de traspasar al receptor Jauan Jennings, quien solicitó un cambio a principios del verano buscando una extensión contractual. La negativa de la administración contrasta con la realidad del jugador: Jennings está en el último año de un acuerdo por $15.4 millones y lleva casi todo el campamento de pretemporada fuera del campo debido a una lesión en la pantorrilla.
La situación es más compleja de lo que parece. Lynch fue claro al señalar que "ambas cosas pueden ser ciertas: quiere un nuevo contrato y tiene una pantorrilla lesionada", descartando teorías sobre un posible paro laboral encubierto. El receptor, selección de séptima ronda en 2020, se convirtió en pieza clave para el quarterback Brock Purdy la temporada pasada con 77 recepciones, 975 yardas y 6 touchdowns.
El problema para San Francisco se agrava al analizar el panorama completo:
- Deebo Samuel fue traspasado a Washington en el receso entre temporadas
- Brandon Aiyuk estará fuera al menos el primer mes tras cirugía de rodilla
- El novato Jacob Cowing aterrizó en la lista de lesionados por un tendón de corva
- Demarcus Robinson cumplirá suspensión por violación a la política antidrogas
Lo que comenzó como una simple negociación contractual ahora amenaza con convertirse en un factor determinante para los planes ofensivos del equipo. Con Purdy necesitando blancos confiables y el calendario de la NFL avanzando inexorablemente, cada decisión en estas dos semanas podría marcar la diferencia entre otra campaña de playoffs o un invierno largo en la Bahía.
