Fue durante los backstages del reality donde Galilea Montijo, con esa naturalidad que la caracteriza, dejó caer el dato: "Del año pasado a acá llevo 10 kilos menos. Sí se nota, ¿verdad?". La confesión vino acompañada de una mirada cómplice hacia Isaac Moreno, su pareja, quien desde hace un año se convirtió en su coach personal y, al parecer, en su principal motivación.
Detrás de esos kilos menos hay una historia que mezcla disciplina, pesas y algo que pocos mencionan cuando se habla de pérdida de peso: el soporte emocional. Moreno, modelo español con experiencia en entrenamiento físico, no solo diseñó rutinas para Galilea, sino que la acompañó en cada sesión, incluso en esos días en que las ganas flaquean. "Yo solo la guío", dijo con modestia, aunque los resultados hablan por sí solos.
- Método integral: No se trata solo de ejercicio. La conductora combinó entrenamiento con pesas, alimentación balanceada y trabajo mental.
- Proceso transparente: Galilea ha documentado su evolución en Instagram, sin filtros ni atajos, mostrando incluso las crisis.
- Efecto dominó: La transformación física vino acompañada de mayor seguridad en pantalla y looks más atrevidos.
Mientras en pantalla sigue brillando con vestidos que ahora resaltan una silueta más definida, fuera de cámaras queda claro que este cambio va más allá de lo estético. A sus 51 años, la presentadora demuestra que las mejores transformaciones no siempre son las más rápidas, sino las que vienen con historias detrás.
