Juan Soto, la cara de la franquicia, insiste en que el equipo tiene lo necesario, pero las estadísticas gritan lo contrario.
"Desde el primer día, creemos en nosotros mismos y creemos que podemos llegar a los playoffs", declaró Soto después de otro fracaso colectivo. Sin embargo, sus palabras suenan más a wishful thinking que a un plan concreto. El jardinero derecho, en su primer año con un contrato histórico de 765 millones de dólares, no ha podido levantar al equipo en momentos clave. Contra los Nacionales, su bate se congeló: 0-8 con cinco ponches en dos juegos.
Los problemas van más allá de un bateador en slump:
- Rotación desgastada: Solo David Peterson ha mostrado consistencia. Kodai Senga arrastra una efectividad de 6.00 en sus últimas seis salidas.
- Enfermería abarrotada: Francisco Álvarez (cirugía en el pulgar), Brandon Nimmo (rigidez cervical) y Jeff McNeil (dolor de hombro) juegan con dolor o desde el banquillo.
- Falta de profundidad: El manager Carlos Mendoza tuvo que improvisar con McNeil como emergente, a pesar de su lesión, porque las opciones se agotaron.
El calendario no ayuda. Con siete juegos pendientes contra los líderes de la División Este, los Mets necesitan una hazaña. Pero la realidad es cruda: están siete juegos detrás de Filadelfia y apenas medio juego arriba de Cincinnati por el último comodín. El margen de error ya no existe.
Atlanta será el próximo examen. Luego, el reencuentro con los Filis en el Citi Field. Soto sigue hablando de playoffs, pero en el vestuario saben que cada derrota acerca más el sonido de las tumbas cerrando. La temporada se les escapa entre los dedos, como una bola mal atrapada.
