Iglesia de California protege a inmigrantes ante regreso de Trump

El centro de la atención era el Reverendo Nelson Rabell-González, un pastor de 52 años, nacido en Puerto Rico, que con firmeza, anunciaba: “Toda la iglesia se está poniendo de pie para luchar por ustedes, la comunidad migrante”. Su compromiso se intensificaba ante el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y la revocación de la política que protegía los lugares de culto de las redadas de inmigración.
La Iglesia Santa María Peregrina, ubicada cerca de la Universidad del Pacífico, es un espacio poco convencional para una comunidad latina tan comprometida. Solo el 1% de los feligreses de la Iglesia Evangélica Luterana en América se identifican como hispanos, según el Pew Research Center. Esto hace aún más significativa la decisión del reverendo Rabell-González de brindar un espacio seguro y crear una iglesia migrante, donde más de la mitad de sus feligreses son indocumentados o tienen familiares en esa situación.
El reverendo, quien se identifica como afrolatino y activista del movimiento Black Lives Matter, no solo ofrece consuelo espiritual, sino también asesoría legal. Invitó al abogado de inmigración, Kelvin Rosado-Rivera, para informar a sus feligreses sobre sus derechos ante las autoridades. Rosado-Rivera enfatizó la importancia de conocer esos derechos y recordó que "todos los inmigrantes tienen derechos".
Durante el servicio, se abordaron las preocupaciones específicas de la comunidad. Joaquín Hernández, un indocumentado originario de México, planteó una pregunta crucial sobre sus derechos dentro de un vehículo, una situación cada vez más común. La respuesta del abogado ofreció un respiro, aclarando las diferencias entre las interacciones en un vehículo y en una vivienda.
La pareja formada por Joaquín Hernández y María De la Cruz, ambos indocumentados y con una larga historia en Estados Unidos, expresaron un sentimiento de menor miedo que hace 15 años, pero reconocieron la persistente sensación de vulnerabilidad. Su anhelo por regresar algún día a México se entrelaza con la realidad de su presente.
Más allá del sermón, la iglesia se convirtió en un espacio de comunidad. Los feligreses compartieron tamales y conversaciones, mientras Rabell-González mostraba sombreros y camisetas de la Patrulla Fronteriza y el ICE, para que la comunidad pudiera reconocer fácilmente a los agentes de inmigración. Daniel y Alyda Arroyo, una pareja joven, explicaron su decisión de unirse a esta iglesia: “Queríamos estar más con la comunidad, con la comunidad migrante”.
La escena final: el reverendo Rabell-González, tres horas después del servicio, rodeado de feligreses, planeaba estrategias para enfrentar el futuro incierto, enfatizando la importancia de mantenerse informados y preparados, aunque no paralizados por el miedo. La Iglesia Santa María Peregrina, un faro de esperanza en un contexto complejo.