Deportan a periodista cubano en Florida, dejando a esposa enferma sola

Esteban García del Toro, un periodista cubano que llegó a Estados Unidos en 2019 buscando asilo, se encontraba en Orlando, Florida, con su esposa Ivette Viera, una puertorriqueña que lucha contra el cáncer. Ambos esperaban con ansias la resolución de su petición de visa por matrimonio, un proceso que se había extendido por casi dos años.
El 25 de marzo, la cita en las oficinas del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) prometía ser un paso crucial. “Nos entrevistaron por separado. Luego me pidieron que saliera a la sala de espera. Pasaron unos 20 minutos y me llamaron, pero fue solo para entregarme sus cosas”, relata Ivette a Telemundo 31, describiendo el momento en que la pesadilla comenzó. Sin previo aviso, Esteban fue detenido y trasladado a un centro de detención de inmigrantes.
El arresto, según Roberto López Ortiz, abogado de inmigración que representa a García del Toro, carece de justificación. “No existe razón lógica para que lo arrestaran en ese momento. Fue una acción que puede interpretarse como intimidatoria o para generar impacto mediático,” afirma López Ortiz, señalando que si bien Esteban tiene una orden de deportación previa, el proceso estaba bajo revisión. La detención, según su abogado, fue innecesaria e insensible al contexto.
El periodista fue trasladado primero a Miami y luego a un centro de detención en Arizona, compartiendo espacio con personas acusadas de delitos penales. Esto ha generado una profunda preocupación en Ivette, quien depende completamente de Esteban para su cuidado y apoyo durante su tratamiento de quimioterapia. “Él me acompaña siempre a las consultas. Cuando salgo estoy débil, sin fuerza. Ahora mismo no sé cómo voy a continuar sola,” confiesa Ivette, con la voz entrecortada por la angustia.
La incertidumbre se cierne sobre el futuro de la pareja. La deportación de Esteban es inminente, aunque su abogado trabaja para encontrar una solución legal que permita mantenerlos unidos. La situación financiera también se agrava, ya que Ivette se enfrenta a la incertidumbre económica del futuro. La lucha por permanecer juntos, en medio de esta compleja situación legal y la difícil batalla contra el cáncer, es un testimonio conmovedor de resiliencia y amor.
Las conversaciones entre Ivette y Esteban se limitan a breves llamadas telefónicas a través de una máquina, exacerbando la sensación de aislamiento y desesperación. El traslado, las condiciones de detención y la inminencia de la deportación se perfilan como obstáculos formidables en la lucha por mantener la unidad familiar.