En Anfield, el duelo entre Liverpool y Atlético de Madrid se convirtió en un clásico instantáneo. Los Reds, que parecían tener el partido controlado con goles de Robertson y Salah en los primeros minutos, vieron cómo Marcos Llorente -ese fantasma que ya los eliminó en 2020- apareció otra vez para empatar el encuentro. Pero Virgil van Dijk, el gigante holandés, tuvo la última palabra con un cabezazo en el minuto 92 que desató el éxtasis local y la furia de Diego Simeone, quien terminó expulsado tras un altercado con la hinchada.
"Estos partidos te recuerdan por qué el fútbol es el deporte más emocionante del mundo", comentaban los aficionados al salir del estadio, donde se vivió una atmósfera electrizante hasta el último segundo.
En otros escenarios:
- PSG mostró su poderío con un contundente 4-0 ante Atalanta, aunque el marcador pudo ser mayor de no ser por un penal fallado por Barcola.
- Bayern Múnich se tomó revancha histórica ante Chelsea (3-1), con Harry Kane demostrando por qué es una de las grandes adquisiciones del verano.
- El Inter de Milán venció 2-0 al Ajax con dos cabezazos de Thuram, cerrando una herida que venía desde la final de 1972.
La noche dejó claro que en la Champions no hay favoritos absolutos. Mientras los grandes apretaron cuando fue necesario, los equipos menos renombrados demostraron que llegaron para competir, no solo para hacer bulto. La fase de grupos apenas comienza, pero ya regaló momentos que quedarán en la memoria.
