Chevron sale de Venezuela: EEUU cancela licencia petrolera

Recientemente, se han producido movimientos significativos que afectan directamente a uno de los sectores más importantes de la economía global: el petróleo.
El foco se centra en Chevron, la gigante petrolera estadounidense, y su participación en Venezuela. La situación, lejos de ser sencilla, tiene raíces en decisiones tomadas por administraciones anteriores en Washington. Se recuerda que a finales de febrero, Donald Trump había anunciado su intención de acabar con las licencias para la exportación de petróleo venezolano, argumentando que el régimen de Nicolás Maduro no cumplía con las condiciones acordadas en materia de migración. “Estamos revirtiendo las concesiones que el corrupto Joe Biden le dio a Nicolás Maduro”, declaró Trump entonces.
Este martes, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos hizo oficial lo que muchos anticipaban: el fin de la licencia que permitía a Chevron operar en Venezuela. La compañía tendrá un plazo de solo 30 días, hasta el 3 de abril, para cesar completamente sus actividades en el país. Este periodo es significativamente menor al habitual de seis meses, lo que aumenta la presión sobre la petrolera.
La decisión impacta directamente en la economía venezolana, reduciendo el ingreso de divisas y debilitando aún más al régimen de Maduro. Para entender la magnitud, basta con señalar que Chevron, en asociación con PDVSA, llegó a producir más de 200.000 barriles diarios en 2024, según datos del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos. Esta reducción en la producción afectará inevitablemente la oferta global de petróleo.
El contexto es complejo. Estados Unidos había suspendido las importaciones de petróleo venezolano en 2019 bajo la presidencia de Trump, para luego restablecerlas parcialmente en 2022 bajo la administración Biden, como parte de una negociación que, según la Casa Blanca actual, no cumplió con los acuerdos previamente establecidos. La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, calificó la decisión de Trump, en su momento, como “una decisión lesiva e inexplicable”.
La decisión de la administración actual respecto a Chevron plantea interrogantes sobre la estabilidad política y económica de la región y las futuras relaciones entre Estados Unidos y Venezuela. Las consecuencias a largo plazo, tanto para las empresas involucradas como para las poblaciones afectadas, aún están por verse.