Nunca fue desconocido que a La Tigresa le gustaban mucho los lujos, y que su fortuna era suficiente para permitirse tener varias propiedades, así como ataviar sus hogares con muchos objetos decorativos que llaman la atención. A su vez, a lo largo de la vida de la actriz, se hizo de varios bienes cuyo valor suma muchos millones de pesos, por ejemplo, el famoso Teatro Fru Fru, ubicado en el centro de la Ciudad de México, y del que se hizo propietaria en 1975.